El retimbrado de extintores es una tarea esencial dentro del mantenimiento de equipos de protección contra incendios.
No solo se trata de cumplir con la normativa del RIPCI (Real Decreto 513/2017), sino de garantizar que cada extintor mantiene su presión, estanqueidad y eficacia ante una emergencia real.
Conocer cada cuánto se retimbra un extintor evita sanciones, fallos técnicos y asegura que el equipo responderá correctamente en caso de incendio.
En esta guía te explicamos los plazos, las diferencias con otros tipos de mantenimiento y qué sucede si no se realiza a tiempo.
El retimbrado consiste en una prueba de presión interna y hermeticidad del cuerpo del extintor, realizada por una empresa mantenedora autorizada.
Su objetivo es verificar que el envase sigue siendo completamente seguro para contener el agente extintor a la presión de trabajo establecida.
Durante el proceso se comprueba la resistencia del cilindro, se sustituyen juntas, válvulas y elementos deteriorados y se coloca una nueva etiqueta con la fecha de la prueba.
Este procedimiento garantiza la seguridad legal y funcional del extintor.
El objetivo del retimbrado es asegurar la integridad estructural del extintor y su capacidad para mantener la presión sin fugas.
Esta operación confirma que el equipo puede seguir en servicio sin riesgo para las personas ni pérdida de eficacia.
En resumen, el retimbrado:
Es, en definitiva, una “ITV del extintor”, imprescindible para mantenerlo operativo y legal.
Aunque muchos usuarios los confunden, revisar, recargar y retimbrar son tres operaciones distintas dentro del mantenimiento de extintores, todas reguladas por el RIPCI:
La revisión se realiza cada tres meses o una vez al año, dependiendo de quién la ejecute (usuario o empresa mantenedora). Durante esta inspección se verifica:
Es un control visual y funcional que permite detectar incidencias antes de que el extintor deje de ser eficaz.
La recarga se lleva a cabo siempre que el extintor se haya usado, incluso parcialmente, o haya perdido presión. El procedimiento implica:
Su finalidad es devolver al equipo su capacidad de actuación total en caso de incendio.
El retimbrado es una prueba hidráulica a presión que debe realizarse, por lo general, cada 5 años.
Durante el ensayo se somete el extintor a una presión superior a la de trabajo para comprobar su resistencia estructural y su estanqueidad.
Si supera la prueba, se coloca una etiqueta o marca visible con la fecha del retimbrado, lo que certifica que el equipo cumple con la seguridad legal exigida por el RIPCI.
No realizar este proceso dentro del plazo establecido puede suponer que el extintor quede fuera de normativa y sea no operativo ante una inspección o emergencia real.
La periodicidad del retimbrado de los extintores está regulada por el
Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI – Real Decreto 513/2017).
Este reglamento establece los plazos en los que deben realizarse las revisiones, recargas y retimbrados
para garantizar la fiabilidad del equipo y su conformidad legal.
Cumplir estos tiempos no solo evita sanciones, sino que asegura que el extintor mantenga su eficacia operativa y su capacidad de descarga
ante una emergencia real.
Cada tipo de extintor requiere un mantenimiento específico en función del agente extintor que contiene y del material del envase. Los plazos más habituales son:
Además, todos los extintores deben someterse a una revisión completa anual y a una verificación visual trimestral por parte del usuario o del responsable de mantenimiento.
Según la normativa vigente, las cadencias de mantenimiento obligatorias son las siguientes:
Estas tareas forman parte del plan de mantenimiento preventivo que toda instalación debe tener registrado en su libro de mantenimiento de equipos contra incendios.
En determinadas ubicaciones, el intervalo del retimbrado puede acortarse debido a las condiciones ambientales. Por ejemplo:
En estos casos, se recomienda realizar revisiones semestrales y un control adicional de estanqueidad para garantizar que el extintor sigue siendo seguro y eficaz.
Saber si tu extintor necesita un retimbrado es sencillo si conoces dónde mirar. La etiqueta de mantenimiento y el estado físico del equipo te proporcionan toda la información necesaria para determinar si está al día o requiere intervención.
Cada extintor debe tener adherida una etiqueta o tarjeta de mantenimiento donde se indica:
Si han pasado más de 5 años desde la última prueba de presión, el extintor debe retimbrarse obligatoriamente. Además, la empresa debe conservar un registro documental del mantenimiento para presentarlo ante inspecciones.
Más allá del calendario, hay señales físicas evidentes que pueden indicar la necesidad de un retimbrado o incluso de sustitución:
Si detectas alguno de estos síntomas, contacta de inmediato con una empresa mantenedora. El equipo podría estar fuera de servicio y requerir una prueba hidráulica anticipada.
El retimbrado de extintores solo puede ser realizado por una empresa mantenedora habilitada por la autoridad competente.
Estas empresas cuentan con los medios técnicos y la certificación para efectuar las pruebas de presión y estanqueidad exigidas por la ley.
Tras el proceso, deben emitir un certificado de retimbrado y colocar una etiqueta con:
Solo con estos elementos el extintor se considera válido y conforme a normativa para su uso en instalaciones o inspecciones oficiales.
No realizar el retimbrado del extintor dentro del plazo establecido puede generar graves riesgos de seguridad y problemas legales.
Este mantenimiento no es opcional: es un requisito marcado por el RIPCI (Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios), que garantiza la eficacia de los equipos ante un incendio real.
Ignorar esta obligación puede comprometer tanto la protección de las personas como la validez de las inspecciones periódicas del edificio.
Un extintor sin retimbrar puede parecer en buen estado, pero internamente su presión, válvulas o cilindro pueden haberse deteriorado. Esto implica:
En una emergencia, este tipo de fallos puede marcar la diferencia entre controlar un fuego o sufrir daños personales y materiales irreversibles.
Durante las inspecciones de seguridad, los técnicos revisan las etiquetas de mantenimiento y fechas de retimbrado. Si se detecta un equipo caducado, se considera una no conformidad grave dentro del plan de prevención de incendios.
Mantener los equipos al día es una forma sencilla y económica de evitar multas y cierres temporales de actividad.
El titular o responsable del local es quien debe asegurar que los equipos contra incendios están en perfecto estado de uso.
Si se produce un incendio y se demuestra que los extintores no estaban retimbrados, la responsabilidad civil y penal recae directamente sobre él.
Esto puede implicar:
Por eso, el retimbrado no solo protege la instalación, sino también la responsabilidad legal y patrimonial del propietario o gestor del edificio.
El retimbrado periódico no solo es un requisito normativo, sino una práctica clave para alargar la vida útil del extintor. Con un mantenimiento adecuado, un extintor puede permanecer operativo durante más de una década, siempre que se conserven correctamente sus componentes y pase las pruebas reglamentarias.
Cada retimbrado actúa como una evaluación integral del estado físico y funcional del equipo.
Durante la prueba se detectan posibles deterioros y se reemplazan elementos desgastados, lo que permite extender su duración sin comprometer la seguridad.
Un programa de mantenimiento preventivo bien gestionado ofrece varias ventajas:
Aunque la normativa marca un plazo general de 5 años para el retimbrado, este puede ajustarse según el entorno:
Seguir este calendario permite que el extintor mantenga su eficacia, presión y certificación sin necesidad de reemplazo prematuro.
El retimbrado de extintores no solo sirve para mantener los equipos al día con la normativa, sino que también es una excelente oportunidad para
refrescar la formación del personal en materia de prevención y actuación ante incendios.
Aprovechar el mantenimiento anual o quinquenal para realizar pequeñas sesiones de formación práctica contribuye a que todo el equipo sepa cómo actuar con seguridad
en caso de emergencia, reduciendo el riesgo y mejorando los tiempos de respuesta.
Un repaso periódico sobre cómo usar un extintor correctamente ayuda a evitar errores comunes durante un conato de incendio.
Cada tipo de fuego requiere un agente extintor distinto, por lo que es vital conocer las clases de fuego y su relación con el tipo de extintor:
Esta información debe estar visible y actualizada en el área de trabajo, para que cualquier empleado pueda identificar qué extintor usar y cómo hacerlo con rapidez.
Si quieres repasar paso a paso la técnica correcta de manejo, consulta esta guía completa sobre
cómo usar un extintor.Allí encontrarás explicaciones sobre el método P.A.S. (Presionar, Apuntar, Sofocar) y consejos prácticos para actuar con seguridad.
Un extintor correctamente mantenido debe ir acompañado de una señalización visible y homologada según la norma UNE 23033.
Además, se recomienda realizar simulacros de evacuación y uso de extintores al menos una vez al año, coordinados con el servicio de prevención.
Estas prácticas permiten que el personal:
La formación continua es tan importante como el mantenimiento técnico: ambos garantizan una protección real y efectiva en caso de emergencia.
El retimbrado de extintores es más que una obligación legal: es una garantía de seguridad para personas, bienes y negocios. Cumplir con la normativa del RIPCI asegura que los equipos funcionen correctamente y que tu instalación esté protegida frente a cualquier eventualidad.
Aprovecha cada revisión o retimbrado para verificar la formación del personal, revisar la señalización y mantener actualizado el registro de mantenimiento. Con estas acciones, no solo cumples la ley, sino que creas una cultura preventiva dentro de tu empresa o comunidad.
¿Tu extintor está próximo a cumplir los 5 años? Contacta con una empresa mantenedora habilitada y programa el retimbrado cuanto antes. Mantener tus equipos al día es la mejor inversión en seguridad contra incendios.